“Los conductos que no busquemos, no los vamos a encontrar”

El doctor Óliver Valencia abrirá el ciclo de ponencias del XII Simposium de AEDE el 14 de marzo. Su exposición, titulada “Variaciones anatómicas habituales en los sistemas de conductos”, nos guiará por las raíces de este apasionante tema en el que descubriremos algunos factores a tener en cuenta, no solo acerca del tipo de diente, sino también de la edad o la raza del paciente… Curioso, ¿no? En esta entrevista nos revela algunas de estas claves.

 

Oliver Valencia> ¿Cuáles son las variaciones más habituales en los sistemas de conductos?
Todos los dientes pueden llegar a presentar sistemas de conductos realmente complejos: desde un incisivo lateral con tres conductos, hasta molares con 6 y 7. Sin embargo, no todas las variaciones son igual de frecuentes, siendo la raza un factor clave en su prevalencia. Podríamos destacar como las más frecuentes los premolares superiores con tres conductos, los premolares inferiores con 2 y 3 conductos, dientes anteroinferiores con dos conductos y la tercera raíz de los molares inferiores.

> ¿Qué incidencia poblacional se da de estas variaciones?
Hay pocos estudios en la población española, pero sí está ampliamente estudiado cómo las razas de origen mongoloide tienen una incidencia mucho mayor de molares inferiores con tres raíces y conductos en C que la población caucásica. En este sentido, son necesarios estudios sobre variaciones anatómicas en distintas razas, para poder saber a qué nos enfrentamos con mayor exactitud.

> ¿Cómo puede afectar esto al tratamiento endodóntico?
La omisión de un conducto o una raíz durante el tratamiento de conductos es una de las causas más frecuentes en el fracaso del mismo. Varios estudios en los que se realizan apicectomías de tratamientos con una periodontitis persistente muestran partes del sistema de conductos que no había sido tratadas.

> ¿Existe una evolución de estas variaciones por edad o tipo de diente…?
Durante la etapa inicial de los dientes en boca, las raíces todavía no han completado su maduración. Se ha visto que aquellas raíces con forma acintada, como las mesiovestibulares de molares superiores o mesiales de molares inferiores, son diferentes en los niños que en los adultos. Inicialmente suelen presentar un único conducto acintado en su interior y, poco a poco, la posición de dentina en la zona media de la raíz produce la división en dos conductos. Por ello, cuanto más joven sea el paciente, más probabilidades tenemos de localizar un tercer conducto en dichas raíces, que realmente no es un conducto como tal, sino una parte del istmo de unión entre los principales.

> ¿Ha habido algún avance en su detección y tratamiento?
Las nuevas técnicas diagnósticas como la CBCT y el uso rutinario del microscopio operatorio son dos avances que permiten mejorar la localización de conductos de forma significativa. Hoy en día podemos enfrentarnos a un caso sabiendo exactamente qué hemos de buscar y dónde; y la magnificación unida a los ultrasonidos supone la vía para lograr el éxito.

> ¿Cuales son las claves para su abordaje?
Quizá el factor más importante sea no tener una idea preconcebida con respecto al número de conductos de un diente. Hemos de analizar cuidadosamente la radiografía preoperatoria y estar siempre atentos ante la aparición de variaciones morfológicas que se salgan de lo habitual. Podríamos resumir el tema diciendo: “Lo que no busquemos, no lo vamos a encontrar”.