“La endodoncia moderna tiene mucho que volver a decir”


  • El doctor Javier Rodríguez Vallejo ha sido nombrado miembro de honor de AEDE el pasado 12 de diciembre

Javier Rodríguez Vallejo formó parte del grupo pionero que fundó la Asociación Española de Endodoncia (AEDE) hace 40 años y, desde el pasado 12 de diciembre, se ha convertido en miembro de honor de la misma. Un reconocimiento que no podía faltar tras dedicar toda su vida profesional a la endodoncia y la cirugía periapical tanto en la práctica como en la docencia y en su participación en decenas de cursos y conferencias en todo el mundo.

El doctor Rodríguez Vallejo ha recibido su nombramiento “con una gran satisfacción y agradecimiento”. Asegura que la sociedad científica AEDE ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos gracias a las formaciones online que, según él, están atrayendo a “un público nuevo y joven interesado en los éxitos de la especialidad”.

- Como uno de los miembros fundadores de AEDE y vicepresidente de la sociedad durante los años 1983-1984, ¿qué supone para ti ser nombrado miembro de honor?

Una enorme responsabilidad al final de una vida profesional, con una gran satisfacción y agradecimiento. Dicen que es muy fácil ser feliz y muy difícil ser sencillo. No creo que uno de los objetivos prioritarios de AEDE sea otorgar premios personales, pero cuando estos llegan, deben de provocar felicidad, satisfacción y, por supuesto, agradecimiento. Todas estas sensaciones van dirigidas hacia la institución que la concede, su Junta, sus miembros titulares, y los anteriores premiados, para honrar y dignificar a los mismos.

Aprendí y enseñé endodoncia porque me gustó hacerlo, defendiendo mis ideas y respetando las de los demás. Los honores y recompensas recibidas, excesivamente generosas, los guardo profundamente en mi corazón, como regalo a una vida profesional.

- ¿Qué características de los primeros años de AEDE perduran en la sociedad científica actual?

La misma AEDE fue, a mi juicio, la suma de muchos pocos y de pocos muchos. Profesionales con inquietud de aunar, discutir y promocionar aquí en nuestro país una especialidad que en otros lugares, donde nos formamos, ya estaba instituida y formalizada. Para nosotros, era un mundo nuevo, estructurado y bien definido dentro de la conservadora, que salvaba el diente y sus estructuras, y con un porcentaje alto de éxitos. El fin, me imagino, era formarnos más y mejor de una forma continuada a través de congresos, reuniones, etcétera, y que todo esto tuviese como fin una difusión de la especialidad, con un mayor interés por parte del odontólogo general.

La amistad, el compañerismo, la formación profesional, han sido el denominador común que yo he vivido y me han dado las reuniones de AEDE. Creo que estas han sido las claves que me han mantenido muy unido a la sociedad, a lo largo de mi vida profesional.

- Desde la actualidad, ¿qué consejos darías a los primeros miembros de AEDE?

No soy muy dado a dar consejos, pero sí a analizar cosas pasadas. Creo que fuimos un grupo de unos cien profesionales que desde el principio, y por su desarrollo natural, supo apoyar y manifestar un interés grupal por la endodoncia.

Se genera, al mismo tiempo, una forma de trabajo y formación al máximo nivel, con contactos nacionales e internacionales, que se demuestra con la ida y venida de distintos profesionales a congresos por todo el mundo. De esta forma, también se enseña, dentro y fuera del país, el nivel clínico existente en aquel momento en nuestra nación. Todo el mundo quería venir, y muchos vinieron de una forma repetida, a nuestras reuniones por el trato, el fondo, el nivel y el interés que existía hacía la especialidad en aquel momento en España.

Hay que recordar que ayer los medios de contacto humano eran la carta, el teléfono y el fax (recuerdo todavía veinte kilos de exceso de equipaje en artículos endodónticos fotocopiados…). Se hacían las cosas con otro tempo y, sobre todo, había un compromiso personal de cada miembro hacia la sociedad, que hacía que esta fuese a mejor cada año.

- ¿Cómo ha cambiado la endodoncia en 40 años?

¿Qué es lo no ha cambiado en cuarenta años? Dos siglos distintos en las comunicaciones sociales, humanas… La endodoncia, en su terreno, ha sido influenciada en este tiempo. Ha cambiado a mejor, en la preparación docente y profesional de los odontólogos, en el aspecto tecnológico (metalúrgico, materiales, magnificación, aparatología, mejora técnica en cirugía, traumatología, etcétera). Pero las bases biológicas y los procedimientos actuales mejorados difieren muy poco de los de hace cuarenta años, ya que la complejidad del diagnóstico, prevención y mantenimiento del tejido pulpar y la variable anatómica de los conductos radiculares no han variado mucho. Se han mejorado y definido puntos concretos en las distintas fases del tratamiento, en conceptos y aparatología.

Hemos luchado mucho tiempo contra las bacterias y la anatomía interna radicular, ahí están los resultados. Pero siguen siendo los errores de diagnóstico y de procedimiento los que nos hacen fracasar, muy a pesar, de la mejora actual que encontramos en las distintas fases del tratamiento, a través de  la tecnología y la industria.

Hemos salvado un gran número de piezas dentales con la ayuda del organismo, con buenas técnicas, nuevos conceptos, materiales mejorados, cuando se establecían ya las enfermedades pulpares y sus complicaciones. Pero la endodoncia sigue con su principio más lógico, preservar parcial o totalmente la vitalidad de la pulpa dental. Si esto ya no fuera posible, el odontólogo tiene que contar con métodos biológicos y de procedimiento para conservar estética y funcionalmente un diente depulpado. Siempre al alcance no tan solo del especialista, sino también del odontólogo general.

- ¿Cuál era la imagen de la sociedad sobre la endodoncia hace 40 años? ¿Y en la actualidad?

No lo sé. Creo que, dentro de la profesión, ha sido siempre muy positiva, como especialidad. El generalista la ha visto como un ejercicio muy engorroso y complicado, posiblemente por trabajar en un campo que no veíamos, al cual nos dedicábamos unos individuos muy raros, que trabajábamos con parámetros muy técnicos, y con una dedicación muy exclusiva, pero siempre valorada por la alta tasa de éxitos. Es verdad que nos hemos ‘comido muchos marrones’ pero también porque los referidores tenían confianza en nosotros y en nuestros resultados.

- Durante tu carrera profesional, has compaginado la práctica de la endodoncia con la docencia. ¿Crees que la formación continua es básica en esta profesión? ¿Debe AEDE continuar apostando por la realización de cursos, conferencias y congresos?

Un buen maestro deja huella, y todos lo hemos tenido. Personalmente fue mi padre, y en el ámbito endodóntico he tenido muchos, pero no me puedo olvidar del profesor Oscar Maisto, que me supo transmitir, no tan solo claves endodónticas, sino valores humanos. Conceptos primarios sobre la prevención, preservación y conservación de la pulpa dental.

Cada año, con los alumnos del Máster analizamos que este periodo específico es tan solo una etapa intensa y concreta de su vida profesional. Pero al doctorado hay que sumarle estímulos constantes de formación continuada, con asistencias a congresos, revisiones periódicas de mejora en distintas técnicas, etcétera. A mi juicio, esta especialidad se queda muy corta, si no va acompañada a su vez con una formación paralela en otras especialidades, como periodoncia, traumatología, restauradora, oclusión o cirugía. Estas  completan y proporcionan una formación global para el desarrollo de aquella.  La endodoncia no empieza ni termina con el tratamiento de conductos.

La formación continuada es fundamental. Desde el mismo principio de la creación  de AEDE, se apostó y se fomentó no tan solo un congreso anual, sino también reuniones de invierno, seminarios de formación por todo el país, cursos a través del Consejo en cada región, reuniones conjuntas con otras sociedades, participaciones en muchos eventos nacionales e internacionales, etcétera. Personalmente me da mucha alegría ver la asistencia, y sobre todo el interés de la gente joven hacia la especialidad, en los últimos congresos de la última década.

Actualmente con las nuevas reuniones online, AEDE tiene un nuevo campo de difusión, y lo está haciendo muy bien. Está entusiasmando a un público nuevo y joven interesado en los éxitos de la especialidad. Enseñar y difundir endodoncia al odontólogo general es una finalidad  golosa, que se ha marcado como reto AEDE. La odontología conservadora está volviendo a ponerse de moda, y la endodoncia moderna tiene mucho que volver a decir. Lo de ‘Salva tu diente’ vuelve a ser una realidad para el paciente, al igual que para el profesional conservador.

  • Define AEDE en tres palabras

No sé si para AEDE, pero para mí la endodoncia lleva las tres ‘P’: pasión, perfección y perseverancia. La pasión es la base de la especialidad, progresiva desde el principio, y aumentando a través del tiempo y de nuestros pequeños éxitos. Sostenida por la satisfacción y agradecimiento de nuestros pacientes (les solemos quitar el dolor). No he conocido en el desarrollo de mi vida profesional a ningún compañero endodoncista que no haya manifestado un interés máximo por las nuevas situaciones y técnicas, mejorando y  ampliando su formación profesional. Su deseo por asistir a los congresos, como su participación científica en los mismos cuando se lo han requerido. Este interés-pasión es lo que yo he vivido.

La perfección se corresponde con la búsqueda de resultados finales de éxito clínico a corto y largo plazo. Tener desglosadas y controladas todas las fases clínicas de un tratamiento, con un toque de perfección propio, es decisivo y peculiar en un endodoncista. Este autocontrol basado en la ergonomía nos dará el ritmo para el mejor desarrollo del tratamiento.

Somos humanos y la vanidad nos hace pensar que podemos resolver distintas complejidades técnicas; pero hay veces que no se puede superar dicha dificultad, y aquí viene la perseverancia. El deseo de superar una dificultad, no nos tiene que llevar al error. La obcecación no es buena compañera. La situación se aparta para otro día, donde después de una consulta y otra situación (posiblemente más relajada) se tendrá más claro el problema anterior. No ser perseverante, tirar la toalla o realizar técnicas parciales nos llevará a éxitos parciales o seguramente fracasos totales.